Matate, amor. Ariana Harwicz


En esta breve novela, la narradora y protagonista no habla: escupe, araña.

Es una novela con una violencia vital poderosa, donde se muestra una mirada sobre el matrimonio y la maternidad desde una mente "alterada" para los cánones donde ambos estados deben proporcionar calma y estabilidad.

Intenso texto, para leer con la cabeza fría, pero las emociones a flor de piel, así se podrá disfrutar de una prosa impecable, dura y, nuevamente, poderosa.










Ariana Harwicz. Matate, amor. Mardulce, 2017 (2012)

Resumen de la editorial:
A esta altura, ya es evidente que Ariana Harwicz es una de las apariciones más radicales de la narrativa argentina reciente. La suya es una prosa hecha de violencia, de erotismo, de ironía y de una crítica frontal a los lugares comunes en torno a la familia, a los lazos, a las relaciones convencionales.
Matate, amor puede leerse como la demolición de la idea costumbrista de familia tipo. Aquí, el amor conyugal es visto como acoso. El amor del hijo es visto como acoso. Y los propios personajes son llevados al extremo de la impostura. La protagonista es una mujer que piensa en ella misma sin piedad: “Leé, idiota, me digo, leéte una frase de corrido” se dice. “Y ahora soy una campechana que cuelga las medias de mi hombre y mi bebé, los calzoncillos y las camisas”. Brutal, salvaje, es casi imposible salir indemnes luego de haber leído a Ariana Harwicz. Matate, amor, con su tono de in crescendo teatral o cinematográfico, nos coloca otra vez frente a esa experiencia de lectura extrema.

Media vida. Care Santos


Quien pase de vez en cuando por este blog podrá darse cuenta de que soy bastante diversa en mis lecturas, o: de que me gusta casi todo, una buena variedad de géneros y autores. Así, de Arlt, pasé a esta novela.

Lo atractivo a la hora de elegirla fue lo mismo que me gustó una vez terminada: hay una historia entre el franquismo y la transición, hay amigas y hay familia.

Un retrato de época magnífico de una pequeña porción de la sociedad española a lo largo de 31 años y de los sueños y las posibilidades de las mujeres en ella. Vida, historia, memoria y perdón.














Care Santos. Media vida. Destino, 2017

Resumen de la editorial:
En pleno verano del año 1950 cinco chicas adolescentes internas en un colegio de monjas juegan juntas por última vez a «Acción o Verdad» o, como ellas lo llaman, el juego de las prendas. Dos de ellas, las gemelas Viñó, están a punto de empezar una nueva vida, llena de interrogantes, lejos de allí. La ocasión es especial y lo saben, pero ninguna espera que esa noche se convierta en un punto de inflexión para alguien más y que sin siquiera imaginarlo acabe marcando su camino para siempre. A través de las vidas de cinco amigas a lo largo de treinta años, Care Santos retrata a una generación de mujeres que tuvieron que construir sus destinos en un momento en que la hipocresía de aquellos que querían mantener las formas a cualquier precio se enfrentó a nuevas miradas sobre la amistad, el amor y la libertad.

Los siete locos. Roberto Arlt


Tareas urgentes tras releer esta novela después de décadas:
  • leer por primera vez Los lanzallamas
  • volver a Piglia
  • extrañar a Arlt
  • extrañar mucho mucho a Piglia
  • releer la excelente biografía de Sylvia Saítta, El escritor en el bosque de ladrillos
  • sacar tiempo de abajo de las piedras.






Roberto Arlt. Los siete locos. Tolemia, 2017 (1929)

El salto de papá. Martín Sivak


Recuerdo el "Caso Sivak" por los breves momentos en que había televisión en casa en aquellos tiempos. Teníamos un pequeño televisor, no había, al menos en casa, cable. La cara de Osvaldo Sivak, la barba, los ojos, los recuerdo mediados por ese aparato.

Estúpidamente, no relacioné a Martín Sivak con aquellos eventos cuando leí, con mucha envidia, sus libros sobre Clarín.

No sé muy bien cómo clasificar este libro: es novela (en esa nueva categoría que me fascina como es la "literatura del yo"), es una biografía (no sólo de Jorge y Martín Sivak, también es la biografía de una época de un país, por lo tanto también diría: es un ensayo).

Y digo un par de poquitas cosas sobre el libro, sólo porque es mi costumbre.

A la luz de 2017, leemos la vida de un hombre y un pedacito de la historia de un país (un banquero, un comunista, un militante, un padre, pero también un hijo, más el peronismo, el exilio, la guerrilla, el Che, Alfonsín, Menem, los carapintadas, uffff).

Ya se sabe, lo personal es político, y viceversa, tanto en el caso de un hombre con cierta actuación pública, como en el de un hombre o una mujer como mis padres. Ya se sabe, digo, pero en realidad no lo sé. Yo lo sé, punto. Lo personal es político y viceversa.

Sentí además una empatía, quizás generacional, con Martín Sivak, aunque él relata una infancia de niño rico y yo podría contar la de una de niña de clase media baja; pero en algunos pasajes, en algunos sentimientos (el fútbol, sin dudas, aunque yo soy hincha de un cuadro con muchas más "desgracias" que Independiente y muchísimas menos alegrías), en algunas reflexiones de nuestros 40s, hay ahí algo que me hizo lagrimear. Quizás (¿sólo quizás?) la buena prosa y, otra vez, la envidia.

Una última cuestión, que me vuelve a mi casa familiar y al pequeño televisor: la cara de Marta Oyhanarte frente a los micrófonos. Nunca me cayó bien. Ahora menos. Empatía total (y un poco de biografía propia) con MS.

Librazo.




Martín Sivak. El salto de papá. Seix Barral, 2017

Resumen de la editorial:
El 5 de diciembre de 1990 un grupo de obreros que levantaba un hotel en el centro de Buenos Aires vio cómo Jorge Sivak se lanzó al vacío sin darles tiempo a impedirlo. Era comunista y también banquero, y ese día se había decretado la quiebra de su empresa. Del duelo que demoró un cuarto de siglo emerge esta historia única y universal de un padre y un hijo.
Martín Sivak, que en el momento del suicidio tenía quince años, reconstruye una vida que brilló y se extinguió ante sus ojos. Jorge había sido dirigente estudiantil, guerrillero urbano, abogado defensor de presos políticos, y él mismo preso político y exiliado. Pero nunca abandonó la empresa familiar, un pequeño imperio creado gracias a la habilidad mercantil de su padre y a los fondos secretos del Partido Comunista. Quedó a cargo —sin don para los negocios— cuando su hermano mayor fue asesinado en el secuestro más sonado de la década de 1980: el Caso Sivak.
El autor compartió con su padre el entusiasmo de emprendimientos comerciales absurdos, las aventuras políticas más delirantes y el fervor por Independiente. Con honestidad descarnada busca en la memoria, conversa con los personajes prodigiosos que trataron a su familia, revisa fotos y expedientes judiciales y escucha su voz en viejas grabaciones para salvar del naufragio de la memoria las preguntas que quedaron sin respuesta, preservadas tercamente por el amor.

En Grand Central Station me senté y lloré. Elizabeth Smart


Leída a la luz de la historia de Elizabeth Smart, esta breve novela es la intensidad misma. Contiene todo lo que a mi juicio debe tener un texto para ser una pequeña obra maestra.

Me repito: intensa. Y sensual. Y emocionante. Y abrumadora.













Elizabeth Smart. En Grand Central Station me senté y lloré. Periférica, 2009

Resumen de la editorial:
En Grand Central Station me senté y lloré, publicado por primera vez en 1945, y que muy pronto se convertiría en un verdadero libro de culto al ser traducida a numerosos idiomas, narra con un lenguaje prodigioso, lleno de imágenes tan originales como potentes, la pasión de su autora por un hombre casado del que se enamoraría incluso antes de conocerlo personalmente.

Según venga el juego. Joan Didion


Fascinada por el estilo de Joan Didion, no me queda más que decir que Según venga el juego se trata de una novela durísima, donde priman el hastío, la voz rota de una mujer y muchos brazos de macho tironeándola, guiándola, aplastándola. 

PS: ¡¡¡ Gracias a la traductora!!! En esta novela no se folla, ¡se coge!










Joan Didion. Según venga el juego. Random House, 2017

Resumen de la editorial:
A sus treinta años, Maria Wyeth se encuentra emocionalmente a la deriva y ajena a todo lo que la rodea. Su carrera de actriz se ha limitado a papeles en películas de tercera y siempre ha vivido a la sombra de su marido, un reconocido director de Hollywood que nunca le ha permitido tomar sus propias decisiones con respecto a su hija de cuatro años, recluida en un centro médico para niños con necesidades especiales, ni con respecto a su nuevo embarazo.
Con una mirada implacable y una voz inconfundible, Didion disecciona sin contemplaciones la sociedad estadounidense de finales de los años sesenta, explorando por un lado la realidad de ser mujer en una sociedad en la que siempre han prevalecido las necesidades masculinas y, por otro, capturando el estado de ánimo de toda una generación que vive bajo el engaño de las apariencias, la amoralidad, las consecuencias del liberalismo extremo y el hastío generalizado del individuo contemporáneo.
Incluida por la revista Time en su lista de las mejores cien novelas en lengua inglesa publicadas entre 1923 y 2005, Según venga el juego está considerada, después de más de cuatro décadas desde su publicación, un clásico moderno de las letras norteamericanas y una de las mejores novelas de Joan Didion.